Cultura

Control del COVID-19 made in Taiwan

Control del COVID-19 made in Taiwan

Mientras en muchos países los casos de contagios de coronavirus aumentan en una segunda oleada, en Taiwan lograron eficientemente aplanar la curva y controlar el COVID-19. Esta isla cercana a China de casi 24 millones de habitantes, sorprendentemente ha registrado muy pocos casos gracias a las medidas que el gobierno ha tomado. Al cierre de esta edición sólo se habían infectado 455 personas (364 de ellas clasificadas como importadas, 36 procedentes de cadetes que forman parte de la Flota de la Amistad, y 55 como locales). De este total, 440 se habían recuperado, mientras que siete fallecieron y 8 estaban hospitalizados.
Asimismo no se había registrado ningún caso transmitido localmente desde el 12 de abril y todo esto ha ocurrido sin tener que decretar ninguna cuarentena para la población. Por el contrario, no se cerró ninguna escuela, ningún parque, ni mandaron a nadie a trabajar en casa, las empresas no cerraron y la economía mantuvo su nivel de producción. Incluso se siguieron realizando eventos deportivos en un principio sin público, pero desde finales de junio con público.
¿Pero cual fue el milagro que permitió que esto ocurriera? El éxito radica en que cerraron rápidamente sus fronteras y rastrearon a los pocos contagiados para aislarlos inmediatamente. A los taiwaneses que regresaban a casa los pusieron en cuarentena y para hacérsela más fácil les dieron una aplicación para ver películas y leer libros y, en caso de necesitar asistencia no solo médica sino para hacer alguna compra o sacar la basura, le enviaban una persona para apoyarle; eso sí, a aquellos que no cumplieran con el confinamiento le aplican elevadas multas. Aumentaron la producción de máscaras, se prohibió su exportación y se le fijo un bajo costo al precio de venta para que todos tuvieran acceso a ellas. Presentaban boletines de noticias cada hora para mantener informada y actualizada a la población.
Además y gracias a su cultural disciplina y arraigado sentido de comunidad que demuestra que tiene un gran respeto por el otro, desde el principio cumplieron seriamente mantener la distancia social, usar la máscara y controlar en muchos lugares la temperatura corporal.
Pero lo mejor de todos es que lo hicieron solos y mucho antes de que la Organización Mundial de la Salud diera sus directrices. Recordemos que debido a que la mayoría de las naciones, por razones políticas no reconocen a Taiwán como un país y por ende tampoco lo hace la OMS, ellos actuaron autónomamente y sin recibir ayuda de otras naciones.
Gracias a su éxito controlando la pandemia, ahora son ellos quienes han apoyado a otros países enviando 17 millones de máscaras a Estados Unidos, Canadá, Europa, Filipinas, Japón y Fiji. Y lo mejor de esta experiencia es que la población confió en el manejo de la situación y no ha sido víctima de pánico. 
¡Aplausos de pie para los taiwaneses!

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