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Vías de alivio ante un dolor emocional

Agosto, 2016 .- A veces nuestro sensible balance emocional entra en profundo caos, sobre todo cuando enfrentamos cambios radicales y significativos en nuestras vidas, como lo son: el cambio de casa, la migración, la pérdida del empleo, divorcio, la muerte de un ser querido, etc.

De no haber recibido la comprensión, empatía y herramientas para lidiar con estos cambios en nuestro proceso de desarrollo, ese caos se puede extender considerablemente en el tiempo sin encontrar alivio. Por ello, se hace indispensable que trabajemos junto a nuestros hijos para ofrecerles vías de alivio a su dolor.

Recuerdo que mi hija se hizo consciente en relación a la muerte cuando cumplía los 4 años aproximadamente (no recuerdo la razón). Desde ese momento, comenzó a bombardear infinitas preguntas, a las cuales respondí con la naturalidad y respeto que la muerte merece. Incluso, un día me pidió que la llevara a visitar un cementerio por el que pasábamos casi diariamente en vehículo. Allí caminamos por horas y conversamos del tema sin restricción. Sin embargo, "otra cosa es con guitarra", como dicen en mi país (Chile). Eso fue exactamente lo que sentimos al recibir la triste noticia del fallecimiento de su abuela, una mujer hermosa, luchadora y fuerte, quien había encontrado la forma de criar a 6 hijos, siendo uno de ellos mi esposo y padre de mi hija.

En el momento en que escuchamos la noticia, mi hija soltó un amargo llanto y fue a abrazar a su papá. Sólo minutos después, sus piernas comenzaron a dolerle y todo fue cuesta abajo. Justo antes de dormirnos, me dijo: "Tengo miedo de saber que un día tú y papá también van a morir". En ese instante pude decirle muchas cosas. Decirle, por ejemplo, que para eso faltan muchos años, que eso no va a pasar hasta que sea grande, que de alguna forma nunca morimos o tratarla de hacerla entrar en esas conversaciones largas que tenemos cuando no estamos enfrentando un duelo. No obstante, consideré que en el silencio estaba la única clave para apoyarla en su dolor. La abracé, mientras sólo me limitaba a decir: “Entiendo lo que sientes, mi amor”, tratando también de canalizar mi propia pena al respecto. Momentos más tarde, tendió a quedarse dormida por un rato, para luego despertar gritando, temblando y sudando.  Su mente estaba en absoluto caos. Su papá y yo nos quedamos a su lado acariciándola, masajeando sus piernas y, básicamente, mirándonos sin saber qué hacer, pero a la vez comprendiendo que únicamente nuestra habilidad de mantener la calma y la cordura podría sacarla de ese estado; las palabras no servirían de nada.

Luego de un largo rato (que francamente se sintió eterno), una idea se me vino a la cabeza: "Ella se siente fuera de control. Ella está, por primera vez, descubriendo que hay cosas que serán como tienen que ser y que ella no puede hacer nada para cambiarlas; esto le está provocando terror. Por ende, para poder sacarla del caos en el que está, necesitamos hacerla sentir en control de algo", pensé. Ahí recordé las herramientas que yo he usado, durante toda mi vida, para poder recuperar el control de mi “balance emocional”, y todas ellas siempre han estado relacionadas con el arte; básicamente escritura y dibujo. Sabiendo también que a ella le encanta dibujar, le pregunté si quería que trajera su cuaderno favorito con sus lápices. "Si", respondió.

Siendo ya cerca de las 3 de la madrugada, y entre sollozos, comenzó a mover su lápiz para dar forma a distintas caricaturas. Así, entre bailarinas y superhéroes, su respiración comenzó a calmarse y el caos, en el que había caído, comenzó a sucumbir bajo las líneas que trazaba.

En ese momento comprendí, nuevamente, que en tiempos de ansiedad, miedo, tristeza, dolor, angustia, desesperación, terror, etc., las palabras sobran y pierden sentido, y que sólo nuestra habilidad de mantenernos calmados y conectados desde el interior con paciencia, empatía y madurez, evitando que el caos en el que otra persona está se apodere de nosotros mismos, podrá brindarle al que sufre la sensación de tranquilidad y confianza que necesita para poder retomar su armonía emocional y con ello, poder mantener la nuestra propia.


Jessica Carrasco