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Hamilton, Niagara, Halton y Peel en Ontario, Canadá

 The first Spanish Newspaper for the regions of Hamilton, 

Niagara, Halton, Kitchener, ​and Peel in Ontario, Canada. 

Noviembre, 2016.- Desde siempre, el hombre ha necesitado conectarse con su yo interior y el mundo espiritual. Alimentar esa relación armónica entre el ser interno y algo más grande nos enrumba en la búsqueda de paz se hace necesaria no sólo en tiempos de estrés intenso, desgaste emocional, mental o físico, sino  también cuando se nos hace necesario agradecer a aquello que va más allá de lo temporal. Bien sea a través de disciplinas físicas o mentales, creencias religiosas o corrientes filosóficas, el objetivo es lograr el equilibrio entre cuerpo y mente, alimentar el alma y dejarse guiar por un ser superior.

Es así como algunos en esa búsqueda muchos deciden incursionar en el yoga, la meditación u otras disciplinas físicas y mentales que se originaron en la India y que buscan alcanzar la perfección espiritual y la unión con lo absoluto. Otros prefieren la danza o el baile, un arte donde se utiliza el movimiento del cuerpo usualmente con música, como una forma de expresión, de interacción social, o con fines espirituales. Los paseos ecológicos que permiten esa conexión con la naturaleza que genera paz interior es otra opción, así como el trabajo voluntario, mediante el cual las personas se sienten gratificadas dando lo mejor de sí.

En tal sentido, un grupo de mujeres de la ciudad de Hamilton, hace un año decidió agruparse cada miércoles para alimentar su conexión, en este caso con Dios, fortalecer el valor de la amistad y el amor al prójimo; y servir a la comunidad.

“Este grupo empezó una mañana de otoño. Nos reunimos para rezar por una amiga necesitada en una fecha muy especial: 7 de octubre, Día de la Virgen del Rosario, no podría haber sido otro día ni de otra manera. Nos encontramos para animar y brindarle esperanza a la amiga María González, compartimos con ella unas ricas arepas venezolanos y el amor y la fe en la madre de Jesús”. Comenta Johana Coronado al tiempo que destaca, con una inmensa alegría en su rostro, que “hoy María es testimonio vivo y real de los milagros de Dios”.

La promotora de esta iniciativa fue Lorena Borges, una cursillista que sin poner ningún obstáculo y proporcionando todas las posibilidades de transporte, cada miércoles sin falta y muy puntual llegaba a Hamilton desde Burlington. Ella hacía recorridos impensables, desde Dundas hasta La Montaña, desde Stoney Creek hasta donde se necesitara, de una ciudad a otra.

-¿Dónde se reúnen?

“En un lugar muy especial, El hogar de los Del Prete, un espacio para rezar, llorar, reír, celebrar, y compartir experiencias… Pues con esa confianza y ese amor, cada semana invitamos a más mujeres a que se unan los miércoles a las 10 am. “Nosotras las pasamos buscando si es necesario y entre peticiones y deliciosos desayunos, que más parecen almuerzos, banquetes de suculentos manjares preparados todos con amor y por amor, vamos transmitiendo alegría, entusiasmo y fe”. 

Ya ha pasado un año cumpliendo la cita cada semana. “Ni las nevadas, ni el final de año ni el inicio de año, ni las enfermedades, ni el desánimo, nada, nada nos ha impedido reunirnos. En este tiempo hemos sido testigos de tantos milagros, sanaciones y bendiciones que necesitaríamos un año completo para contarlas… Y la historia continuará con la ayuda de Dios. Ha sido maravilloso ver cómo con humildad y docilidad nos hemos dejado moldear por la Virgen María y su ejemplo y por amor a su hijo. Este grupo es una verdadera misión de amor”, concluye Johana.

El ejemplo de estas mujeres nos invita a reflexionar en la importancia de la hermandad, el servicio, el amor al prójimo y de la fe. Ellas son inspiradas por las sonrisas que emanan en los rostros de muchas que con el corazón herido por diversas circunstancias, han puesto su confianza en la paz que viene de lo sobrenatural.

Para ser parte de este grupo no hay que cumplir ningún requisito más que el deseo de rezar y dejarse guiar por el amor de Dios. Las puertas están siempre abiertas para recibir nuevas integrantes.

Caminos hay muchos, cada quien decide cuál tomar. Lo importante es recuperar y mantener la paz del alma y descansar confiadamente creyendo que hemos recibido lo que pedimos aunque todavía no lo hayamos obtenido en el mundo físico.


Luz Marina Hernández

 

 

Una misión de devoción y amor