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Ser o no ser madre

Mayo, 2016.- Tengo algo más de 20 años en el sector salud, he trabajado en diferentes ambientes, he visto y oído muchas historias, ninguna se parece del todo a otra. Cada historia tiene algo nuevo que contar. Algunas de ellas son consecuencia del pasado, otras cambian el presente y muchas, muchas historias del presente que vives forman tu futuro.

Recuerdo cuando un día en la sala de emergencia una de las secretarias que allí trabajaba se me acercó y me dijo: "doctora puedo hablarle un momento (su voz temblaba un poco), yo se que usted está muy ocupada pero solo tomara dos minutos por favor”.  Les respondí “claro que si, ven hablemos en el consultorio allí no hay tanto ruido”. Entramos, nos sentamos y le dije “cuéntame en que te puedo ayudar” (noté en su cara una expresión confusa, triste, temerosa). Y ella me dice: “usted sabe que yo solo tengo 22 años, soy soltera, no tengo un compromiso serio y aun no he terminado mis estudios ... (guardó unos segundos en silencio) y estoy embarazada. En mi casa está prohibido hablar de novios, mis padres quieren verme terminar mi carrera pero esta situación me lo va a impedir, pero no se qué hacer he pensado en abortar, pero antes de hacerlo quisiera su opinión, usted me parece una persona seria y confiable además también es soltera”.

En mi mente se produjo un silencio y el ruido de afuera parecía haber enmudecido porque no me imagine que esto era lo que ella me iba a preguntar, se veía una niña aun, su carita era muy tierna, muy colaboradora con los pacientes cuando llegaban pidiendo ayuda por alguna emergencia. Siempre fue muy humana, tenía un corazón muy sensible al sufrimiento del prójimo. Creo que por unos segundos todo el caos que se vive en una sala de emergencia se congeló en el tiempo y pensé ¿Dios mío que le voy a decir? Entonces súbitamente se me vino a la memoria un recuerdo y le dije: "mira ser madre soltera no es fácil, nunca lo ha sido ni lo será, pero déjame contarte que he visto llorar a todas las madres cuando pierden a un hijo, pero nunca, nunca he visto llorar a una madre cuando su hijo nace, y si llora es de felicidad".

Ella levantó su mirada como al cielo, se levantó y me dijo: "gracias doctora por su consejo, salió y siguió trabajando". Por varias semanas noté que algunos días iba a trabajar, otros días no la veía, sin embargo la vida escandalosa, de afanes y momentos vitales de una sala de emergencia continuaba, hasta que 3 meses después la empecé a ver un poquito más gordita y usaba ya su ropa de maternidad y seguía estudiando. Algunas veces sin que ella se diera cuenta la observaba y veía su cara sonriente frente a los pacientes hasta que finalmente llegó la hora y su hijo nació, un varoncito. Luego la vi después de su periodo de maternidad y así en adelante hasta cuando vi a su niño de 2 años creciendo sano y fuerte. Un día le pregunté cómo se sentía al ser madre y me dijo: "Feliz doctora, feliz como nunca, y hasta he llorado cuando me dice Te Amo, cómo pude algún día pensar en no tenerlo".

Hoy soy mamá de dos hermosas niñas, ya casi adolescentes las dos y eso ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Cuando tu hijo te dice que te ama, realmente así lo siente, cuando tu hijo te dice que te necesita, realmente te necesita, cuando tu hijo te dice mama por qué no tienes tiempo para mí? realmente no estás teniendo tiempo para él, cuando tu hijo te rechaza, tu ya lo has rechazado a él previamente.

¿Quién ha dicho que ser madre es fácil? Nunca ha sido ni lo será, porque cuando nacieron se les olvidó el manual de funciones, la guía para ser una buena madre aun no la han inventado. Es instintivo, ser madre es personal. Se requiere de mucho esfuerzo, sacrificio, dedicación, entrega, compromiso, pero sobre todo de mucho AMOR. Y si que es difícil amar, ¿cuánto amor es bueno, o cuánto amor es suficiente?, difícil respuesta porque si no los amamos crecerán en un mundo de resentimiento, odio, rencor, inseguridades, miedos, etc., y si les damos mucho amor podemos sobreprotegerlos y no dejar que desarrollen sus propias habilidades, talentos, actitudes frente a la vida, crecerán temerosos e incapaces de afrontar la vida con sus beneficios y dificultades.

¿Pero qué es lo que hace a un ser humano ser bueno?... La experiencia, los aciertos y desaciertos, los triunfos y los fracasos, el ensayo y el error, solo así construyendo una experiencia día a día se logra ser una buena madre y estoy segura que al final de nuestros días seguiremos mejorando, porque siempre habrá algo que cambiar y algo que aprender.

Ahora también he conocido historias en donde queriendo ser madres no es posible por la razón que sea, y eso genera también trauma, dolor, inseguridad, miedo. Miedo de volverlo a intentar y fallar, miedo a lograrlo y no poder con ello, miedo a lo que los demás puedan pensar o juzgar, miedo a perder nuestra libertad, miedo a asumir una responsabilidad para la cual creamos no estar preparadas, miedo a perder al ser que amamos, etc. Pero el miedo no puede ser una razón suficiente para detenernos en la búsqueda de la realización de ser madres, muchas lo han logrado después de varios fracasos, otras han optado por diferentes alternativas.  Todo en la vida pasa por alguna razón, lo difícil es entender que puedo yo aprender de esta situación, o hacia donde debo dirigir mi esfuerzo,  solo con la ayuda del Creador podremos saberlo. Pero lo que definitivamente es cierto, es que el ser humano no es el dueño de la vida, puede decidir sobre su propia vida pero no sobre la vida de otro ser humano así este en su vientre. Porque este nuevo ser es un huésped al cual nosotras como mujeres abrigamos ante su vulnerabilidad e imposibilidad de decidir sobre sí mismo, no tenemos derecho a quitarle la vida. Y claro que tiene vida desde siempre ha tenido vida, cuando dos células (ovulo y espermatozoide) que están vivas se une para formar otra célula, llevan vida y forman vida.

¡No olvidemos que todo acto en la vida tiene una consecuencia y cada consecuencia tiene un final. De ti depende!




 Amur Alexandra Aponte