Más de diez años informando, uniendo y sirviendo a la comunidad hispana de las regiones de

Hamilton, Niagara, Halton y Peel en Ontario, Canadá

 The first Spanish Newspaper for the regions of Hamilton, 

Niagara, Halton, Kitchener, ​and Peel in Ontario, Canada. 

julio, 2017.- Solemnemente, todos en pie, en señal de respeto ante los símbolos patrios de nuestro Canadá:

“O Canada! Our home and native land!
True patriot love in all thy sons command…”


Así da inicio la letra del glorioso himno nacional de Canadá. El gran país, que es nuestro hogar, hayamos o no, nacido en su vasto suelo.

Canadá celebra este año sus 150 años de ser un Estado confederado. Las fiestas comenzaron el 31 de diciembre junto al Año Nuevo y durante todo el año, estaremos rindiendo homenaje de amor a esta patria bella que a pesar de su juventud, ha sabido ser abrazo de madre, para tantos millones de seres humanos llegados desde todas partes del mundo.

Nuestra bandera “The Maple Leaf”, ondea en todas las casas como símbolo de orgullo, amor y respeto hacia la cultura y forma de vida canadienses, donde hay leyes, y éstas, se respetan, permitiendo a nuestras familias crecer en un ambiente con inmejorable calidad de vida, y  amparada en los más altos niveles de armonía y seguridad.

Con motivo de esta celebración, La Reina, envió un mensaje al pueblo de Canadá en el cual enfatiza el valor de nación “extraordinaria” y sus políticas hacia la acogida, el respeto y la compasión.

“Estoy encantada de ofrecer a todos los canadienses mis mejores deseos y felicitaciones por el 150 aniversario de la Confederación”…. “A lo largo de los años, especialmente desde su año del Centenario, he visto cómo Canadá se convierte en una nación extraordinaria y se ha ganado una reputación de país acogedor, respetuoso y compasivo”… “Hace cincuenta años, en vísperas del centenario, animé a los canadienses a seguir encarnando los valores de la igualdad, la libertad y la inclusión” (…)

Nación de inmigrantes

Canadá es  un país multiétnico, es el resultado de un crisol de culturas, llegadas desde todos los países del mundo. Incluso las Naciones Originarias, los aborígenes,  los Inuits, y los Métis, tienen, según teorías basadas en el ADN, un linaje proveniente del noreste o el oriente de Asia.

Posteriormente, llegaron al país los primeros inmigrantes europeos, ingleses y franceses, entre ellos, soldados, comerciantes, misioneros, quienes se mezclaron con los aborígenes y desde allí, se fue conformando el canadiense irlandés, escocés, polaco, filipino, judío, italiano, alemán, galés, noruego, estadounidense, ruso, chino, español, húngaro, ucraniano, portugués y por supuesto, entre otros, la enriquecedora oleada de latinoamericanos, ya más reciente. Un gran aporte de tanta gente extraordinaria (un 19% colombianos y un 15%  mexicanos pertenecientes a un número impreciso cercano a los 700.000), provenientes desde Centroamérica al Cono Sur.

En cualquier trabajo, universidad, oficio, disciplina, y ocupación, nos alegra una sonrisa, un idioma inglés, o francés, con la gracia inconfundible del tono de Latinoamérica. Personas que sin dejar de amar a sus países de origen, se integraron al modo de vida canadiense, después de haber luchado seguramente, contra el tan común, Síndrome de Ulises (cuadro psicológico que afecta a inmigrantes que viven situaciones extremas).

Orgullosos de que un  94% puede hablar bien inglés, francés o ambos idiomas, el latinoamericano, se esfuerza en conseguir sus metas, siguiendo estudios universitarios, realizando equivalencias, maestrías y doctorados.

Países diferentes, pero idénticos sueños. La numerosa representación de México, extraordinaria proyección sostenida de la cultura Maya, cuyos nombres nos asombran y para muchos sin impronunciables: Chichen Itzá, Tenochtitlan, Huitzilopochtli, Teotihuacán, Quetzalcóatl, Chalchiuhticue,  Huehuetótl, Quetzalcóatl… Dioses, pirámides y tradiciones sin igual. Bolivia, Cuba, El Salvador, Costa Rica, Honduras, Panamá, Nicaragua, Brasil  o Guatemala, encantados de aportar crecimiento y desarrollo a Canadá, mediante su trabajo, su cultura y sus conocimientos, felices de compartir en paz y armonía. Se necesitarían varios volúmenes para perfilar ligeramente a los representantes de estos pueblos, fundidos en uno solo, en Canadá.

De igual modo, el acento de Suramérica, en la noble gente de Venezuela, hoy con su voz quebrada en llanto. La Venezuela admirable y luchadora, la de los Tepuyes, la del Salto Ángel, la que hoy reclama libertad. Colombia, la hermosa, la culta; paisas, llaneros, vallunos etc. Los ecuatorianos, aquellos de la belleza en sus volcanes nevados y las Islas Galápagos. Paraguay, los del paisaje de ensueño, lagunas y la majestuosidad de Cima De Cerro Yaguaron. Perú con la magia y todo el encanto de Cuzco, Machu Picchu, ciudad sagrada de los Incas y tanto de cultura, arqueología y ancestro. República Dominicana, desde su zona colonial, belleza sin filtro; Isla Saona, Bayahibe, Las Terrenas… ¡Qué aguas tan hermosas!,  Uruguay con el ensueño de playas de Punta del Este, la Brava, la Mansa y los magníficos teatros, parques y rascacielos. Argentina, avanzada y progresista, la de la yerba mate, la parrillada y tan grandes valores, culturales, turísticos, humanos, imposibles de mencionar.

Latinoamérica, la emigrante, por razones muy diversas; por familia, negocios, trabajo, situaciones políticas; refugio, por huir de persecución, conflictos armados, golpes de estado, o simplemente, por amor,  estudiar o trabajar,  animados por las políticas canadienses de traer inmigrantes altamente calificados.

¡Cuánto podríamos decir sobre la inmigración latinoamericana y sus aportes a Canadá! Pondremos pequeños ejemplos, como luces pertenecientes a la gran estela de la inmigración.

La chilena Luz Bascuñán, es la primera inmigrante latinoamericana elegida mediante el voto para un cargo oficial;  también por el voto, el ecuatoriano César Palacio, ganador en la legislatura de la ciudad de Toronto, el argentino Pablo Rodríguez, electo miembro del parlamento federal por Quebec; el chileno Osvaldo Núñez, diputado al parlamento; la chilena Soraya Martínez consejera de la ciudad de Montreal y muchos otros.

Más recientemente, no por votos, pero sí, por propios méritos, muchos latinoamericanos que vive en Canadá se destacan en todos los sectores, por ser mayoritariamente instruidos y preservan su cultura, idioma y tradiciones a través de asociaciones y centros culturales.

Merecen mención quienes laboran en pro de mantener activo el idioma español, como María Aranda, directora de Latin American Club of Niagara,  Margarita Antuñano’s directora de CMCEC (Canada-Mexico Cultural Exchange Centre), formadora de profesores de español como segundo idioma; Luz Hernández, empresaria, directora de Presencia Latina,  periódico que contribuye a difundir los valores y cultura latinoamericana.

Según <trustedtranslations> “Los expertos predicen que para el año 2050 habrá más de 530 millones de hispanohablantes”, “es la lengua que más personas hablan en el mundo después del inglés y el mandarín”. Así, reconocemos a quienes aportan un gran valor, cultivando y promoviendo uno de los grandes tesoros del latinoamericano: el idioma.

Muchos son los valores que enaltecen el gentilicio, escritores, músicos, pintores, arquitectos, ingenieros, maestros, empresarios, cocineros, médicos, y un larguísimo etcétera, que convendría recopilar en una amplia obra dedicada a su estudio en exclusiva.

A Canadá, país que ha dado tanto a los inmigrantes, corresponde el cobijo, pero a todos los inmigrantes, ahora, nos es dado, retribuir con el mayor respeto, amabilidad, amor, lealtad y esfuerzo, aportar todo el bagaje cultural, formación y buenos oficios recibidos en los países de origen, para hacer de esta patria siempre más grande, próspera y llena de paz,  una nación donde crezcan nuestros hijos, para ser finalmente ejemplo de convivencia y desarrollo ante el mundo entero, inculcándole a los hijos el orgullo y amor por sus raíces y la preservación de su idioma familiar.

Feliz aniversario de costa a costa, a Canadá, a nativos, y a todos los nacidos en otros suelos, porque son los hacedores del progreso en este gran país.  




 Ánglel Mila

Migración de los hispanos a Canadá