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La Tierra nos necesita hoy más que nunca

Abril, 2015.- El Día de la Tierra se celebró por primera vez el 22 de abril de 1970 luego de que el senador americano Gaylord Nelson animara a los estudiantes para que desarrollaran proyectos de sensibilización medioambiental en sus comunidades y propuso hacer lo que se convirtió en la primera protesta sobre el tema realizada en Estados Unidos con el fin de concientizar a los políticos y forzarlos a que incluyeran la problemática en la agenda nacional.

En esa convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades. Es por ello que la fecha marca el nacimiento del movimiento medioambiental tal como la conocemos hoy en día.

Tras el nacimiento del Día de la Tierra, Nelson escribió: “Fue sólo una apuesta, pero funcionó”. De hecho se logró que se creara la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y que además el Congreso de Estados Unidos promulgara 28 leyes destinadas a proteger el aire que respiramos, el agua que bebemos, las especies en peligro de extinción y sus hábitats;  y así comenzar a poner freno a los residuos tóxicos.

Sin embargo, desgraciadamente y a pesar de los esfuerzos, hoy en día en Estados Unidos y en otras muchas partes del planeta no se cumplen estas leyes y otras más que se han venido generando a lo largo de los años.

Esta celebración tiene la particularidad  que pertenece a la gente y no está regulada por una sola entidad u organismo ni se relaciona con reivindicaciones políticas, nacionales, religiosas, ideológicas ni raciales. Es un día para reflexionar sobre nuestros errores y asimilar sobre nuestra responsabilidad más allá de los discursos.

Un acuerdo que se sellará a partir del 22 de abril de este año

El proceso para la firma del Acuerdo de París aprobado en diciembre de 2015 en la Cumbre del Cambio Climático, se inicia justamente este 22 de abril en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York y se cerrará el 21 de abril de 2017.

El texto final de este importante documento, el cual obtuvo el visto bueno de los 195 países que se dieron cita, tiene como objetivo principal conseguir que el aumento de la temperatura media del planeta a final de siglo por el cambio climático se quede "muy por debajo" de los dos grados con respecto a los niveles preindustriales, apuntando que se deben hacer esfuerzos para que "no supere los 1,5 grados". Se busca además aumentar la capacidad de los países de adaptarse al cambio climático, siempre teniendo en cuenta la "seguridad alimentaria". Por último, se aboga por conseguir que los "flujos financieros" caminen hacia una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero. 

En tal sentido, se plantean las siguientes metas: todos los países deberán alcanzar un techo en sus emisiones de gases de efecto invernadero "lo antes posible", los países desarrollados deberán hacerlo primero mientras que los que no lo son tendrán más tiempo, aunque no se fija un año concreto. En la segunda mitad de este siglo, se deberá llegar a un "equilibrio" entre las emisiones y la capacidad de absorber esos gases, principalmente el dióxido de carbono.

Para que los países con menos recursos puedan adaptarse a los efectos del cambio climático y reducir también sus emisiones se establece la obligación de que exista ayuda internacional. Los países desarrollados son los que deben movilizar los fondos. Otros podrán aportar también, pero de forma "voluntaria". El compromiso es lograr hasta 2025 que se movilicen 100 mil millones de dólares anuales, aunque se fija una revisión al alza para antes de ese año.

¿Y nosotros qué podemos hacer?


Tenemos muchas formas de celebrar este importante día, pero la mejor de todas es cooperando. En principio, no olvidar lo importante que es la utilización de las energías renovables, de la energía limpia en lugar de utilizar energía fósil o contaminante.

Podemos colaborar de muchísimas maneras, aquí les dejamos algunas que forman parte de la cotidianidad y no requieren mayor esfuerzo.

Cambiar las bombillas por las compactas fluorescentes que requieren menos energía para proporcionar la misma cantidad de luz y duran hasta diez veces más.

Plantar un árbol ya que eliminan el CO2 del aire y ayudan a combatir el calentamiento global. Producen oxígeno, nos dan sombra en verano, proporcionan un hogar para las aves y además a los más jóvenes de la casa les encantará hacerlo.

Apagar las luces, no dejar abierto el refrigerador largo rato y desenchufar los cargadores de teléfonos móviles.

Lavar la ropa por la noche, cuando los costos de energía son más bajos y si  tratar de colgarla en el exterior para no utilizar la secadora.

Conducir al límite de velocidad para ahorrar combustible. O mejor aún evitar los gases andando en bicicleta.

Acortar la ducha. Por un minuto menos en la ducha se ahorran casi 20 litros de agua.

Reciclar los envases de vidrio. Tarda un millón de años en descomponerse en la naturaleza.

Llevar nuestra botella de agua y usar bolsas reusables para reducir la cantidad de residuos de plástico.

Comprar baterías recargables y no desechables para evitar que sigan contaminando.

Pagar las facturas por Internet ahorra millones de árboles cada año evitando que sean talados.

Aprender más sobre el medio ambiente y enseñar a los demás.