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Niagara, Halton, ​and Peel in Ontario, Canada. 

Octubre, 2015.- El hombre desde que es hombre ha sabido en todas las culturas que la risa es uno de los antídotos más poderosos para salir de todas las crisis, bien sean mentales, físicas, emocionales o espirituales.

Es sorprendente saber que la risa tiene muchos beneficios como por ejemplo: estimula el sistema endocrino e inmunológico, libera endorfinas (son neurotransmisores que hacen sentir felices a las personas), reduce el cortisol (hormona del estrés), expande los pulmones aumentando la capacidad respiratoria, relaja los músculos, aumenta la oxigenación del cerebro y de las células, mejora la circulación de la sangre, y además estimula estados del espíritu como el positivismo, la tolerancia, sensibilidad, creatividad e intuición…Y lo mejor no cuesta nada, es gratis.

Hoy en día existen muchos movimientos y talleres a través de los cuales le recuerdan a la gente técnicas para reír, como los Clown que son personas que se ponen una nariz roja de payaso y hacen representaciones jocosas en hospitales para niños enfermos y sus padres o los cursos de risoterapia que pretenden que la gente pueda expresar el humor y superar el miedo a hablar en público, coaching empresariales de risa para que los empleados puedan hacer una pausa activa riendo y así bajar los niveles de estrés.

Considero que el hombre ha comprendido que esta herramienta es muy poderosa y nos permite ser más felices, también es claro que no todas las culturas la tienen presente, hay varias investigaciones que relacionan la risa con la niñez y así mismo hay continentes más viejos y otros más niños, Latinoamérica ha sido catalogado como el más “niño”, lo vemos evidenciado en que la gente ríe más, sonríe al saludar, se divierte sin tantos miedos.

En mis talleres le recomiendo a las personas que se den la oportunidad de ir por la calle y sonreírle a toda la gente, aunque no los conozcan, se darán cuenta cuanta armonía hay en su ser, que se ve reflejado en el otro, pero definitivamente en donde encontrarán más resonancia es en los niños, ellos son un buen termómetro de su alegría, sonríales y si ellos le responden a su gesto, podrán darse cuenta que su energía esta en equilibrio.

Yo particularmente nací en un hogar con un padre de muy buen humor y se nos hacía muy fácil conectarnos con mi padre desde la risa, me gusta imitar a las personas y recrear escenas desde la exageración, cuidando mucho de no herir o hacer sentir mal a nadie y siempre encontré eco y complicidad  en mi padre, la risa decía mi padre es un don que Dios nos dio.

Por correspondencia nos atrajimos con mi mejor amiga, con quién hemos creado un código de diversión que nos permite reír tardes enteras de las bobadas más grandes, de absurdos y de un humor negro, donde como si fuéramos guionistas vamos formando escenas de mucha alegría, hasta que le damos fines, que con el tiempo recordamos llorando de la risa, no todos nos entienden nuestras formas de humor, pero eso lo hace más divertido.

Hemos construido una amistad de risas desde hace más de 20 años y aunque vivimos en países diferentes cada vez que nos podemos ver o hablar por teléfono, aprovecho para gozarme cada carcajada, las cuales nunca faltan en nuestras conversaciones. Mi corazón se alegra tanto de estar a su lado, que cuando me despido de ella, le doy gracias a Dios, tener una amiga tan maravillosa en mi vida, cada risa es como una bendición a mi ser.

Pienso que todos deberíamos tener una amistad que nos proporcione esta medicina y ser niños que contagiemos a la humanidad de risas desde el corazón, llevando un mensaje de fluidez y paz por medio de cada sonrisa, regalemos alegría, donemos sonrisas y vibremos en risas.



Lina María Ramírez​

La risa, medicina que lo cura todo