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Niagara, Halton, ​and Peel in Ontario, Canada. 

Septiembre, 2016.- El suicidio es una negación a la vida. Es una manifestación de poseer un dolor intolerable. Es un escape ficticio de problemas que avasallan y  terminan por ser más poderosos que el miedo a la muerte.

En Canadá, el suicidio es una de las principales causas de muerte entre la adolescencia y la mediana edad. Más específicamente, el suicido es la causa del 24% de las muertes de personas de 15-24 años y del 16% de las muertes de personas entre 25-44 años. 

En los años 80’s y 90’s se consideró el suicidio como un problema mayormente de la población joven. Hoy esto ha cambiado, las tasas indican que la problemática del suicidio afecta mucho más a los varones entre 40 y 50 años, y aparece también en la tercera edad.  

Canadá cuenta con una tasa alta (10%) de suicidio de varones, por encima de aquella en Estados Unidos, el Reino Unido y Europa Occidental. La tasa de mortalidad por suicidio entre los hombres es cuatro veces la tasa entre las mujeres. De los 4.000 suicidios anuales, 75% son llevados a cabo por varones. Esto significa un número de 3.000 suicidios anuales, 50 o 60 por semana y uno cada 3 horas. 

Debido a estas alarmantes estadísticas, es importante entender las enfermedades mentales causantes del suicidio y conocer las opciones disponibles para tratarlas y prevenir el suicidio. Las enfermedades mentales pueden ser tratadas eficazmente pero, a menudo, el estigma y la discriminación asociados a la enfermedad mental presentan un grave obstáculo al diagnóstico y tratamiento. 

Problemas de salud mental: ¿Quiénes son los afectados?

Las enfermedades mentales afectan indirectamente a todos los habitantes canadienses, a personas de toda edad, nivel de educación, ingreso económico y cultura. 20% de los canadienses padecerá de una enfermedad mental. Aproximadamente 8% de las personas adultas padecerá de una depresión grave en algún punto de sus vidas. Cerca de 1% de habitantes canadienses sufrirán de bipolaridad (depresión maniaca). 

¿Cuáles son las causas? 

Una compleja interacción de factores genéticos, biológicos y ambientales hace que aparezcan las enfermedades mentales. Casi la mitad (49%) de los que sienten que han sufrido de depresión o ansiedad nunca han ido a ver a un médico acerca de esta condición. 

Abuso durante la edad temprana 

Afectados por experiencias de abuso sexual, abandono, golpizas/asaltos físicos y explotación en la temprana edad tienen una alta tasa de suicidio. Aquellos separados de su padre tienen una incidencia doble de suicidio. El pequeño varón necesita de su padre para aprender a ser un niño bien guiado, y un adulto responsable 

Condición socio-política y laboral 

Desempleo: El trabajo provee sentido de dirección, propósito, significancia al pertenecer a un grupo productivo que cuenta con recursos monetarios y conexiones personales.
Problemas de inseguridad laboral (contratos de trabajos cortos e inseguros).
Trabajo y ocupaciones peligrosas donde se sacrifica la seguridad y salubridad del obrero.
Problemas de manejo de dinero y deudas. Fracaso como proveedor para su familia
Desintegración familiar: divorcio y separación de sus hijos, pérdida de lazos familiares, desdén y discordia entre familiares.
Injusticia hacia el varón por el tribunal de familia causa una enorme tensión, precipita la ansiedad y posiblemente la depresión. El varón teme al sistema judicial y al tribunal de familia. Los varones (información empírica en la comunidad) están seguros que el sistema legal es parcial hacia la mujer en los casos de custodia de los hijos. Piensan que el sistema legal conceptualiza al varón como el villano y a la mujer como la víctima.
Aislamiento y soledad, no pertenecer a un grupo de amigos, de familia o de trabajo.
Uso de bebidas alcohólicas y narcóticos. 

Una manifestación de las consecuencias de estos factores son  las tasas elevadas de suicidio entre aborígenes varones del norte de Canadá. Este grupo demográfico a menudo sufre de pobreza extrema, escasez de recursos comunitarios, ausencia de fuentes de trabajo, desintegración familiar y falta de metas en la vida. 

Transiciones en la vida del varón

Tales como divorcio, duelo, desempleo, interrupción de trabajo por enfermedad, diagnóstico de enfermedad crónica y jubilación.
 

El diagnóstico de la depresión y los servicios de salud mental 

La depresión es uno de los mayores pronósticos de suicidio. La mujer tiene una una tasa de depresión tres o cuatro veces más alta que la del varón. La tasa de suicidio del varón es más alta que la de la mujer. ¿Cómo es posible esta discrepancia? Para entender, veamos las preguntas más frecuentes que los trabajadores de salud mental utilizan para diagnosticar la depresión: ¿Usted llora a menudo? ¿Usted a veces no puede dejar de llorar? ¿Tiene problemas para dormir? 

Usualmente, el varón no responde en forma positiva a aquellas preguntas. Es probable que enmascare su depresión y los trabajadores de salud mental no tienen la información adecuada para poder indagar lo que está detrás de la máscara. 

La mujer ha sido y es más abierta a solicitar servicios de salud mental. El varón es menos propenso a solicitar ayuda psicológica para sentarse por una hora para hablar de sus aflicciones. Muchos de ellos no ven el sentido de hablar sobre un problema. Inclusive, ellos han manifestado (información empírica) que hablar del problema y no poder resolverlo pronto empeora su condición. Parece ser que el formato del tratamiento estándar que ofrecen los servicios de salud mental no es adecuado para el varón. 

El país podría beneficiarse del desarrollo de programas de salud mental adecuados para el varón. Es decir, programas donde el tratamiento enfatice y guíe  la toma de acciones y pasos concretos, en vez de únicamente hablar de sus heridas emocionales, fracasos y anhelos. Para desarrollar tratamientos adecuados sería conveniente contar con profesionales varones. En Canadá, el 80% de trabajadores de salud mental son mujeres. Es decir que de 5 trabajadores de salud mental solamente uno es varón. 

Identificación de personas en riesgo 

A menudo, existen señales de advertencia, que identificadas a tiempo, pueden ayudar a prevenir el suicidio. La siguiente es una lista no exhaustiva de posibles señales de advertencia. 

Está pensando en quitarse la vida “por una causa específica”.
Glorifica el matarse.
Cuenta con detalles sobre cómo quitarse la vida.
Tiene un plan concreto para quitarse la vida.
Tiene acceso a lo necesario para llevar a cabo su plan (por ejemplo, el lugar donde hacerlo o armas).
La actitud de la persona sobre el plan de quitarse la vida es de calma. Alarma: ¡Si la persona se imagina que el hecho será un evento lleno de paz y tranquilidad, busque ayuda de inmediato! Esta actitud es frecuentemente un indicio de que aquella persona está a punto de quitarse la vida. 

Los fines de semana son usualmente los elegidos para quitarse la vida. Si piensa que la persona está en riesgo de suicidarse, llame a COAST, servicio de emergencia de 24 horas 905-9728338. Además, trate de identificar las barreras que impedirían que se quite la vida. Las barreras podrían incluir, por ejemplo, el dolor que causaría a sus hijos, a sus padres, etc. 

En muchos casos, la persona no compartirá información con respecto a su plan de suicidio. Inclusive, intentará llevar a cabo el suicidio de manera que parezca un accidente (automovilístico, sobredosis, coctel de medicamentos). Generalmente, esto se debe a un interés económico pues las compañías de seguro usualmente no pagan beneficios cuando la causa de la muerte es suicidio.  

En otros casos, el suicidio será ejecutado en cámara lenta. El abandono hacia la vida puede ser paulatino, como si el individuo estuviese en un estado de trance en el que no se da cuenta de que está acabando con su vida. Ello se manifiesta por medio de:

Alcoholismo.
Uso de drogas / narcóticos.
Un dormir desorganizado sin disciplina.
Hábitos de vida insalubre y autodestructiva. 

Dentro de la responsabilidad social es necesario entender la problemática de la salud mental y mejorar nuestra capacidad de empatía y acción hacia las personas afectadas.  

El suicidio y el varón en Canadá