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Junio, 2016.- El amor es la fuerza que mueve y realiza las empresas más extraordinarias y en esta historia  veremos algo que parece increíble, pero que es cierto, y fue la historia que motivó la creación del Día del Padre.

Todo comenzó cuando Sonora Louise Smart, una chica nacida en 1882 en Washington, Estados Unidos, estaba en su iglesia escuchando un sermón sobre la las madres y pensó que era injusto que los padres no recibiesen igual reconocimiento. Sonora amaba y reconocía el trabajo ejemplar de su padre, quien la inspiró para conseguir un reconocimiento para ellos ya que los buenos padres son el pilar, la fortaleza y el sacrificio que sostiene a la familia, pero además su padre era alguien ciertamente excepcional.

Pero ¿quién era el padre de Sonora o qué había hecho tan extraordinario que despertó esa meta en su hija?

El padre de Sonora fue William Jackson Smart,  granjero y sargento de artillería ligera de Arkansas Primera de la Unión durante la Guerra Civil. Fue también un gran fotógrafo estadounidense que logró imágenes extraordinarias que llegaron a influenciar en la creación del Parque Nacional de Yellowstone, (unas 80.000 fotografías); también se dedicó al dibujo y la pintura aprendiendo técnicas usadas por su madre Harriet Maria Allen, quien era una gran acuarelista. En sus trabajos artísticos reflejaba el entorno de los amerindios, hacía acuarelas donde mostraba el duro oficio de los trabajadores del tren, y  pintaba el ambiente natural de su tiempo.  Artista de gran importancia y renombre, sus dibujos y fotografías ilustraron libros, artículos y  tarjetas de la época; sin duda fue uno de los más importantes artistas americanos.

Es lógico que Sonora viese en su padre un héroe aunque sólo fuese por su faceta como personaje púbico, quien hasta había merecido que el monte Jackson (2.509 m) en Yellowstone se llamase así en su honor; pero la motivación de crear un día para su padre llegaría por hechos que la harían admirarle y respetarle todavía mucho más. El destino pronto le mostraría lo que le había reservado.

El padre de Sonora, Sr. Williams, se casó en 1865 con Elizabeth Harris con quien tuvo cinco hijos, pero Elizabeth fallece y Williams se casa de nuevo con Ellen Victoria Cheek Smart, una viuda joven, quien ya tenía tres hijos, lo cual sumaban ocho niños en casa, y más tarde tuvieron  seis nuevos hijos procreados dentro de este matrimonio. La mayor de ellos fue Sonora Louise Smart.  Por aquellos meses, se incorpora otro niño al grupo familiar, el hijo de una hermana de Williams quien quedó viuda en aquellos momentos. En total tenían catorce muchachos.

Toda la organización familiar parecía ser llevadera hasta que algo cambiaría la vida de esta familia.  Ellen Victoria Smart fallece dejando a su esposo Williams solo al frente y cuidado de todos los niños, en edades entre recién nacido y diecinueve años,  sus hijos, hijastros y sobrino. A la muerte de su madre, Sonora tenía tan sólo dieciséis años, pero debió ayudar a su padre en la difícil tarea de cuidar a los más pequeños, porque la necesidad así lo exigió y ello le hizo entender la labor infinitamente hermosa pero difícil que confrontaba su padre dejando todo su mundo aparte y dedicando su vida a cuidar a sus hijos como padre solo.

El hombre que era su padre, aquel famoso artista, pintor, dibujante, explorador, veterano de la guerra, escritor, fotógrafo, homenajeado, celebrado y grande entre los grandes, se agiganta ahora ante sus ojos, en su figura  de padre. El famoso es ahora todo compromiso, sacrificio, amor y cuidado hacia sus hijos, cuando en aquellos tiempos era difícil ver esa estampa sobre todo en una granja rural en el estado de Washington en 1898.

Para William Jackson Smart, la tarea más importante ahora, sería cuidar a su familia y a ello dedicó su tiempo y vida de allí en adelante.

Sonora, o Lonora como también le decían, una hija agradecida quien hizo posible que los padres tuviesen un día especial para su reconocimiento debió luchar durante muchos años para conseguir su meta, ya que su idea de la celebración, en los primeros tiempos fue tomada con cierta burla o no fue tomada en cuenta, pero su iniciativa halló eco en su iglesia y en Spokane YMCA quienes la ayudaron a promover la idea en 1910. En 1924  el presidente Calvin Coolidge apoyó la idea de establecer un día nacional del padre y en 1966, el Presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación presidencial que declaraba el tercer domingo de junio como Día del Padre en Estados Unidos.

Un homenaje al buen padre

Por encima de todas las tareas que nos producen fama, dinero y bienestar, se encuentra el difícil reto de criar a los hijos adecuadamente. Un buen padre es aquel que antepone sus responsabilidades como padre antes de cualquier compromiso con los gustos personales o con el mundo. Un padre no traspasa sus responsabilidades, no delega ni evita cualquier sacrificio que deba realizar por sus hijos. Peor que un padre ausente, es un padre indiferente.

Homenaje brindamos a aquellos padres que dejan una huella imperecedera en nuestras vidas. Una rosa blanca para mi papá quien cumple 99 primaveras. El mejor regalo es y será el afecto, el respeto y la admiración.


Ángel Mila

El hombre que inspiró el Día del Padre