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Carolina Lozano: “En mis hijos he visto la obra creadora de Dios”

La calidez de su ciudad natal, Cartagena, la acompaña siempre, incluso a temperaturas bajo cero. Simpática, conversadora y coqueta, se llama Carolina Lozano, pero le dicen “Carito”, es una mujer que ha vencido la añoranza de su tierra para compartir un mejor presente con su familia. Una abuela que se avoca a transmitir a sus nietas su herencia caribeña y en Canadá como hogar, disfruta del mejor regalo que una mamá puede recibir: “el amor y respeto de sus hijos y una familia unida con Dios como centro”.


​Colombiana, nacida en Cartagena de Indias, llegó a Canadá un 6 de enero y fue recibida con una nevada de 50 cm de espesor. Así, esta mujer que vivía a temperaturas de 35 grados centígrados o más, vivió a su llegada una experiencia maravillosa, pues nunca había visto tanta nieve junta en su vida.

Cartagenera de escapulario y rosario diario, Carolina Lozano dejó su tierra en el año 2004 encontrando en este país lo que había perdido y tanto anhelaba: la tranquilidad y seguridad que en Colombia ya no tenía. Así Canadá la acogió con su familia, les dio abrigo y una mejor calidad de vida.

Comenta que de ese proceso lamenta no haber podido superar la barrera del idioma y que por eso ahora se esmera en que sus nietas aprendan muy bien el español como segundo idioma y como herramienta para ello se sienta a conversar en con ellas sobre lo más sobresaliente de las diferentes ciudades de Colombia, su historia, héroes, cultura, escritores y por supuesto también de Cartagena, su ciudad, de sus murallas, iglesias y su arquitectura. “Así les refuerzo su herencia colombiana al tiempo que me conecto con ellas y mi idioma”.

Entre tazas de café


Presencia Latina compartió con la familia de Carolina un café y así fue como algunos de ellos la describieron…

Su hijo mayor, Miguel Martínez, recuerda que desde pequeño vio ese espíritu de superación, honestidad y prudencia de su madre, cualidades que lo ayudaron a formarse como persona. A Sara Carolina le encanta compartir con su abuela, “ella es muy sexy y amo su sentido del humor, se mantiene joven gracias a la copita de vino diaria que se toma”, dice la nieta entre risas. Mientras que su nuera Christina, asegura conocerla aún más que su propio hijo Ricardo, “somos muy amigas, cosemos juntas, vamos de compras juntas, rezamos juntas, nos disfrutamos mucho y la quiero muchísimo”, dice con gran orgullo.

Pero dejemos que la propia “Carito”, como le dicen cariñosamente, nos cuente un poco más sobre ella.

 
-¿Qué extraña de su país?

“Lo que más extraño es a mi segundo hijo que aún reside en Colombia y a mis hermanas. Como también el calor de la gente y el clima cálido de mi ciudad natal, Cartagena”.

 -¿Cuál es el mejor consejo que se puede dar a los hijos?

“El mejor consejo es tener a Dios en sus vidas y ser honestos y responsables”.

 
-¿Y la mejor experiencia, ser mamá o ser abuela?

“Ambas son maravillosas, pero la de ser abuela para mi que no tuve hijas, ha sido hermosa. Además de nuevamente recordar la niñez de mis hijos, ellas me permiten hacer muchas cosas que no pude hacer con mis hijos, sobretodo porque ser ellos varones. Es una alegría muy grande sentir ese amor por mis nietas, a quienes he visto crecer desde muy pequeñitas, incluso tuve la dicha de estar presente en el hospital cuando nacieron”.

 
-¿Qué etapa en su vida ha sido la mejor?

“Yo pienso que la de guiar a mis hijos y ayudarlos a escoger lo mejor para ellos. Infundirles ese sentido de superación y que no tengan miedo de enfrentar todos los obstáculos que se le presentarán en sus vidas”.



-¿Cree que los tiempos pasados fueron mejores?


“Yo creo que cada tiempo tiene sus cosas buenas y malas. Lo que uno debe es saber disfrutar la vida en cada uno de sus tiempos”.

 
-¿Si tuviera la oportunidad hubiera cambiado algo de su vida?


“Pues sí, volver a mi juventud, a mi época de estudio y aprovechar aprender idiomas porque al saber varias lenguas se nos abren muchas fronteras. Me siento muy contenta de que mis hijos han aprendido el inglés y están aprendiendo otro idioma”.

 
-¿Cuál ha sido la experiencia más bonita que ha tenido como madre?

“La experiencia más bonita en mi vida fue el nacimiento de tres hijos, en ellos he visto la obra creadora de Dios. Es maravilloso”.
 

-Un consejo de madre…

“Enseñar a los hijos el amor y respeto a sus padres, a las personas mayores y amigos. Que consideren a la familia y su unión lo principal en su vida”.

 
-¿Es cierto que mamá no hay sino una?

“Por experiencia como hija, sí, la madre es una sola y la única que la reemplaza, por el inmenso amor que le tenemos, es la Virgen María”.

 
-¿Cuál sería el mejor regalo que una madre podría recibir?

“Sin duda el amor y respeto de sus hijos. Para el corazón de una madre es hermoso sentir esa unión con sus hijos en familia y con Dios siempre como centro”.

 
-¿Le dieron muchos dolores de cabeza sus hijos?

“En un hogar no todo es color de rosa, siempre surgen problemas por los diferentes caracteres de cada hijo, pero si los manejamos con inteligencia y comprensión los dolores de cabeza se solucionan satisfactoriamente”.

 
¿Crees que en un hogar si existe la famosa “oveja negra”?

“Esa oveja negra puede surgir en un hogar cuando no se les ha enseñado a sus hijos desde pequeños ese amor por sus padres, el amor a Dios y al prójimo. Con una buena comunicación y tolerancia entre padres e hijos esa expresión no existiría”.

 
-¿Cómo ha cambiado la crianza?

“En estos tiempos modernos es muy diferente, anteriormente la mujer no trabajaba, permanecía en su hogar teniendo la oportunidad de educar con más esmero a sus hijos. Hoy la mayoría del tiempo trabajan y comparten su tiempo entre la casa y el trabajo sin poder darles la atención que ellas quieren ofrecerle y la oportunidad para que ellos estén más confortables”.

Así, entre preguntas, respuestas y risas, terminamos el café, las tazas quedaron vacías, pero nuestros corazones llenos de bellos recuerdos y fuertes lazos familiares.