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Amelia Valverde: “Por medio del deporte cambiamos vidas”

Marzo, 2016.- La selección femenina de Costa Rica liderada por su directora técnica, Amelia Valverde, ha venido cosechando impresionantes resultados y alcanzando  grandes retos para posicionarse como unas de las más fuertes de la región. Recién participó y logró llegar a las semifinales del campeonato Pre Olímpico de la CONCACAF logrando quedar a un paso de clasificar para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016. También participó en los Panamericanos TO2015 en la ciudad de Hamilton y logró un buen lugar en la Copa Mundial femenina de Canadá 2015. Ha estado encargada de dirigir todas las selecciones femeninas de su país algo que es importante resaltar ya que la propia FIFA ha reconocido la importancia de las mujeres dentro y fuera del juego para el desarrollo y sostenibilidad del fútbol femenino.  

Conversando con ella en la ciudad de Frisco, Texas, explicó que el progreso del fútbol femenino en Costa Rica no ha sido de la noche a la mañana. “Es un proyecto iniciado hace mucho tiempo. Incluso este grupo que esta acá (en Texas), ha dado pasos de desde el año 2006 y poco a poco ha ido surgiendo. Es así como ha participado en el Mundial Sub-17, Mundial Sub-20 y lo reafirma participando en el mundial mayor”.  Y de estos eventos deportivos, considera que el que más ha influenciado en el desarrollo del fútbol en su país, fue el Mundial sub-17 realizado en Costa Rica en 2014, el cual para ella “marca un antes y un después porque la FIFA obliga a que se forme una oficina de desarrollo y diferentes programas de fútbol que gracias a ello, actualmente son una realidad para nosotros. Sin embargo aún hay mucho por hacer para que nuestro fútbol siga creciendo”. 

Es obvio que esta disciplina deportiva para Valverde es sinónimo de dedicación y amor por el juego y así se evidencia en la forma y manera que se ha entregado a su asignación. Estar al frente del programa no sólo con una selección sino con todas las divisiones es responsabilidad que lleva con honor y humildad.

 
Sus inicios en la “típica mejenga”


Pero, ¿cómo nació su pasión por el fútbol  y cómo asume esta responsabilidad con su país sin reservas? Su respuesta inicia con una frase clave, “el fútbol me acompaña desde que nací” y recuerda que siempre ha estado detrás de una pelota, “siempre jugando con lo que fuera y como fuera”.  Con su hermano mayor compartió sus inicios fútbolísticos y su pasión.  A los siete años su familia se mudó hacia las afueras de la ciudad donde había más espacio y en el barrio había “la típica mejenga”, lo que se conoce como el juego de fútbol de calle, donde ella jugaba todos los días al terminar la escuela. Llegó a participar en un torneo y fue la única niña lo que no le hizo sentir muy bien. Ya a los 15 años logró jugar con un equipo de primera división donde se mantuvo por 8 años. Y fue en ese equipo que se le presentó la oportunidad de pasar de ser jugadora a entrenadora.

Sobre su rol como directora técnica, sin reservas expresa que “es una gran bendición que la vida y Dios me regala. La oportunidad de estar a cargo del proyecto con todas las chicas y poder llevar nuestra bandera en el pecho, es un honor que la Federación me da”. Y añade que esta responsabilidad la asume junto a un pequeño grupo de trabajo que se esfuerza considerando todos los detalles para poder hacerlo de la mejor forma.

Pero antes de estar al frente de la “sele”, permaneció como entrenadora durante dos años, tiempo en el que vivió de cerca las realidades que se les presentan a las mujeres que quieren jugar fútbol. Durante estos dos años no obtuvo un salario, solo viáticos en el primer torneo, porque en segundo no recibió nada. Recuerda que tenía que apartar parte del salario que recibía de otros tres trabajos que tenía como entrenadora de un equipo de fútbol universitario, en un colegio de monjas, y los sábados en una escuela de fútbol de un equipo conocido. Guardaba parte del mismo en una cuenta para el equipo que dirigía para poder pagar el costo de lavar uniformes, hacer meriendas, costear traslados, etc.

Realizando su trabajo como entrenadora una representante de la federación de fútbol le contacta para que colabore en la parte física, propuesta que aceptó, de ahí paso hacer asistente y desde enero del 2015 paso a ser la entrenadora principal de las selecciones femeninas. 

 Las tres “F” fundamentales

Amelia Valverde es humilde pero muy segura de sí misma en lo que tiene que proponer  dentro y fuera de la cancha de fútbol. Sabe y está consciente de los objetivos a lograr y se prepara constantemente para enfrentarlos. “La vida es de retos, y los retos están para romperse”.  Acredita toda su motivación y propósito a su fe, familia y amor a lo que hace. “Mi principal y primera motivación es Dios, a quien trato de poner primero en mi vida pase lo que pase. Amo lo que hago, el fútbol ha sido mi vida y sin duda mi mamá, mi papá y mi hermano, son mis pilares”. Y como ella misma indica las tres “F” fundamentales a lo largo de su vida han sido la Fe, la Familia y el Fútbol.

Así, apoyándose en sus tres “F” ofrece lo mejor de sí para alcanzar el máximo objetivo que es llevar al fútbol femenino de Costa Rica a su más grande nivel y destacada posición en la región.

Para finalizar le preguntamos si estaría dispuesta a considerar otras ofertas vengan de donde vengan y con una sonrisa en el rostro responde: “mi sueño es estar aquí muchísimos años, yo quiero estar aquí, aunque experiencias nuevas puedan ser muy importantes o interesantes, eso no es lo que me apasiona. Amo mi país, amo mi bandera, amo lo que hago y estoy convencida de que por medio del deporte haremos  algo distinto porque podemos cambiar vidas”.


Rocío Reyes