​​ The first Spanish Newspaper for the regions of Hamilton, 

Niagara, Halton, ​and Peel in Ontario, Canada. 

En el mes de las madres...

Heidi Gadalmez

Luz Marina Hernández

Heidi Galdamez (Guatemala)

Antes que todo doy gracias a Dios porque es su voluntad que estemos aquí viviendo y agradezco al gobierno de Canadá por abrirnos las puertas. Hemos tenido que enfrentar grandes retos y desafíos como aprender el idioma para poder comunicarnos y superar el cambio de clima, pero el deseo de prosperar ha sido mayor y el hecho de que vivimos en un país seguro nos causa satisfacción. Es una bendición el futuro para nosotros y para nuestros hijos que Dios nos da en este país lleno de oportunidades.

Me dedico a cuidar a mis tres hijos y mi hogar a tiempo completo, aunque mi esposo tenga que hacer un mayor esfuerzo en su trabajo por ahora. La ayuda que el gobierno ofrece a los nuevos inmigrantes es buena por un tiempo, pero no para que sea un estilo de vida. Mi deseo es tener algún oficio o carrera profesional más adelante para también poder ayudar a otros.

Como mamá descanso en el amor de Cristo, ese que une nuestras vidas y nos permite poder ser de bendición en todo momento a los demás.

Doris Reyes (El Salvador)

Ser madre para mí ha sido un camino de aprendizajes obligatorio. Huyendo de la violencia en mi país, llegué a Canadá hace 15 años con una de mis hijas. Al poco tiempo de haber llegado, nació mi hija menor. La experiencia de ser madre en Canadá no ha sido fácil, es una cultura distinta, con normas distintas a las de mi país. El estrés al que me he visto sometida estos últimos años me ha llevado a padecer de una enfermedad cardiaca, sin embargo aferrada a Dios, lucho por ellas, porque tengan un futuro estable y una vida segura, libre de violencia. Mis hijas son una bendición de Dios y mi mejor regalo es verlas crecer felices, verlas sonreír.

Valeria Fagundes (Brasil)

Nací en Sao Paulo y vivo en Belén. Estoy de tránsito en Canadá, junto a mis hijos, acompañando a mi esposo quien realiza estudios de post-doctorado. Para mí la experiencia de ser madre  y esposa ha sido maravillosa y gratificante, aunque confieso que cuando supe que estaba embarazada de mi primer hijo, sentí mucho miedo por la responsabilidad que tenemos dentro de la sociedad actual. Creo que el mayor reto es inculcarles a mis hijos una sensibilidad hacia lo humano y no a lo material, como es el pensamiento de los jóvenes en la actualidad. Para mi ser madre, es darme por completo a ellos, olvidándome incluso, de mi misma.



Alix Reyes (Colombia)

Llegue hace poco más de un año a Canadá, a mis 61 años lo más difícil de ser una madre inmigrante ha sido dejar en mi país natal a mi otro hijo y a mis nietos. Pese a la nostalgia por la separación de quienes amas, me toca seguir adelante pero sin perder la esperanza de que algún día nos volvamos a reunir. Creo que en la actualidad, como madre, tenemos una delicada responsabilidad, de nosotros dependerá los valores que tengan nuestros hijos como seres humanos. Debemos educarlos, amarles y serles constantes.  

Marisol Martínez (Colombia)

Son ya casi 14 años  que mi esposo y yo decidimos darle otro rumbo a nuestras vidas.  Agradecida con Dios y la vida por esta oportunidad que se nos dio para emigrar a este país. No ha sido un camino fácil de recorrer, como mujer y madre inmigrante son muchos los desafíos y sacrificios que he tenido que superar.  Enfrentarme a una nueva cultura lo cual conlleva a  aprender un nuevo idioma ha sido en medio de todo un desafío hermoso, porque he encontrado a mi paso personas que me dieron la mano y me apoyaron cuando nacieron mis nenas.  

Dedicarme casi al 100% a mis hijas, dejando de lado mi profesión ha sido un sacrificio grande, pero ha valido la pena, hoy que ya son dos nenas, Cynthia  de 12 años y Camila de 10, puedo hacer otras actividades, pero sin olvidar que mi trabajo como madre no termina nunca, sigo apoyándolas con sus actividades escolares y extracurriculares como sus clases de guitarra y natación.

Gracias a Dios siempre he tenido el apoyo incondicional de mi esposo, porque sin él no hubiese podido dedicarme casi de lleno a mis hijas.   En nuestros países normalmente tenemos nuestras familias que en un momento dado pueden darnos la mano en cuanto al cuidado de los hijos, pero aquí no es fácil contar con esa ayuda, y si tenemos familia cada quien tiene  sus actividades que atender. 

El día que se subieron a aquel avión con destino a Canadá para comenzar una nueva vida, dejaron atrás una vida para comenzar una nueva. Ese viaje sin retorno ha estado acompañado de un desafío diario, de retos que se van superando y sobretodo de la esperanza de una vida mejor para sus familias. Este mes, celebramos a las madres inmigrantes compartiendo con la comunidad las experiencias de algunas de ellas, todas mujeres que con mucha valentía han puesto lo mejor de sí para ante cualquier circunstancia ser ante todo MAMÁ.

¿Cómo ha sido tu experiencia como mamá inmigrante?